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domingo, 27 de marzo de 2011

"Un país que se desinfla" por José Delgado

ENDI.COM

(27 Marzo 2011)

La población de Puerto Rico disminuye a medida que aumenta la emigración, con el ingrediente adicional de que cada vez se van más profesionales mientras la población envejece

Por José A. Delgado / jdelgado@elnuevodia.com

WASHINGTON - El fenómeno de la emigración a Estados Unidos no sólo ha disminuido la población de Puerto Rico, por primera vez en la historia, sino que le hace perder buena parte de sus profesionales y proporcionalmente la envejece.

Los datos son particularmente inquietantes en momentos en que se calcula -en espera de la información más precisa que incluirá el Censo federal de 2010- que cerca de medio millón de personas pudieron haberse mudado de Puerto Rico a Estados Unidos durante la pasada década.

Por cada dos de los que se fueron, uno regresó a la Isla.

Algunos de los estimados indican que más de 496,000 residentes de la Isla se mudaron a Estados Unidos entre el año 2001 y el 2009, para un promedio de 55,000 cada año.

Las encuestas del Censo federal sostienen que sólo entre 2005 y 2009 unos 300,000 boricuas se mudaron a Estados Unidos. En ese mismo período otros 160,000 decidieron volver a su tierra.

En diciembre pasado, los primeros datos del Censo de 2010 revelaron que por vez primera la población de Puerto Rico - desde que el Gobierno federal cuenta el total de habitantes de la Isla -se redujo de una década a otra.

Hasta el verano de 2010, había en la Isla 3,725,789 habitantes, 82,821 menos que hace una década.

La disminución poblacional ha sido especialmente alta en la zona metropolitana norte, pues entre San Juan (39,048), Ponce (20,148), Bayamón (15,928), Carolina (9,314) y Guaynabo (2,129) perdieron poco más de 86,000 habitantes.

Todavía no se tienen los datos del Censo de 2010 en torno al total que sumaba la población boricua en Estados Unidos en el verano pasado, pero hasta 2009 las encuestas calculaban que ese número ya pudiera ascender a 4.2 millones.

“Esa brecha se va a seguir ampliando”, dijo el profesor Edwin Meléndez, director del Centro de Estudios Puertorriqueños en Hunter College, en Nueva York.

En 2009, los cálculos indicaban que la población de 65 años o más en Puerto Rico representaba el 13.3% de todos los habitantes de la Isla, casi 2% más que en el 2000.

A partir de 2005, la mayoría de los emigrantes son varones de entre 20 y 40 años, según Mario Marazzi, director del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, que recientemente publicó el estudio “El Perfil del Migrante: 2000-2009”.

Mientras más envejece proporcionalmente una población, advirtió Marazzi, menos productiva es. Para en un país que ya tiene una tasa de participación laboral muy baja (41%), el envejecimiento de su población constituye un reto adicional.

Según Meléndez, es evidente que los más jóvenes tienen una mayor tendencia a emigrar. Afirmó, además, que “las probabilidades de emigrar a los Estados Unidos son más altas para las mujeres con más educación formal y para los hombres menos educados si son empleados en ocupaciones de salarios bajos”.

Meléndez, sin embargo, no está convencido de que en los últimos haya ocurrido una fuga extraordinaria de cerebros.

De acuerdo con los datos del Censo, Meléndez sostiene que de 2005 a 2009 el 18% de los hombres y el 30% de las mujeres que se marcharon a Estados Unidos eran profesionales. Pero, los porcentajes están por debajo del total de hombres (22.6%) y mujeres profesionales (33.8%) en la Isla.

Marazzi mismo advirtió que los datos de 2005 a 2009 corresponden a una muestra de la información que se recopila de las encuestas que se realizan anualmente, en espera de la investigación más profunda que reflejará el Censo federal de 2010.

“Los estimados que se preparan tienen ya un error estándar relativamente alto”, advirtió Marazzi.

FLORIDA COMO PARAíSO

Las encuestas del Censo federal, a su vez, indican que la tendencia que comenzó en los 1990, lo que el investigador Jorge Duany ha descrito como “la puertorriqueñización del estado de Florida”, continuó durante la pasada década.

Los estudios más recientes confirman que la situación volvió a incrementar a partir de 2006, cuando se calcula que comenzó la recesión económica en Puerto Rico.

Pese a la cercanía entre Puerto Rico y Florida, en 1980 el estado floridano tenía sólo el 4.7% de la población boricua en Estados Unidos (94,775).

Al terminar 2009, el total se calculaba en cerca de 750,000, lo que representa alrededor del 18% de la población que en Estados Unidos se define como de origen puertorriqueño.

Después de Florida, en la última década el destino preferido de los migrantes han sido los estados de Pennsylvania, Nueva York y Nueva Jersey, según las encuestas del Censo federal.

Con un clima más tolerable que los centros de migración del noreste de Estados Unidos, el ‘boom’ en las oportunidades de empleo redirigió los planes de los boricuas hacia Florida.

“A partir de la creación de Disney World, y otros centros de trabajo importante, por ejemplo para ingenieros en la zona de Cabo Cañaveral y el desarrollo de toda una fuerte industria de entretenimiento y servicios”, Florida se convirtió en punto de preferencia, dijo Duany, profesor de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y experto en los temas de migración.

La cercanía geográfica y el costo del viaje son otros factores de importancia que motivan al boricua a buscar nuevas oportunidades de empleo o iniciar otra etapa de su vida en Florida.

Y como ahora ocurre con el tránsito hacia estados en que se alcanzan temperaturas más cercanas a la realidad puertorriqueña, como California y Texas, Florida siempre ha tenido también el clima a su favor.

Wilfredo Seda, portavoz de la organización National Congress for Puerto Rican Rights en Orlando (Florida), los boricuas que llegan a esa zona “te dicen que vinieron buscando oportunidades de empleo o poder superarse en su carrera”.

“Algunos mencionan el alto nivel de la criminalidad (en Puerto Rico) como otro factor que influyó en su decisión” de dejar la Isla, dijo Seda, quien considera, sin embargo, que la recesión económica que ha vivido Estados Unidos ha hecho que un grupo de inmigrantes boricuas sufran en la Florida central la misma falta de oportunidades de trabajo a que se enfrentaron en la Isla.

California y Texas son considerados entre los nuevos destinos para los puertorriqueños. En 2009, por ejemplo, más de 5,000 boricuas se mudaron a Texas, el quinto estado que recibió más población de la Isla en ese año.

“No es coincidencia que los índices económicos de California y Texas son también de los mejores”, sostuvo Duany.

Entre 2001 a 2008, según los datos del Censo federal, otra zona favorecida por los boricuas fue el condado de Hampten, en Massachusetts, que incluye a la localidad de Springfield.

Aunque los puertorriqueños han tenido por décadas una notable presencia en la zona de Boston, Springfield es un municipio que también está cerca de Connecticut, otro de los estados con una alta tasa de habitantes de origen boricua.

Mientras los boricuas opten por relocalizarse en lugares no tradicionales, donde no tienen familiares o una comunidad de apoyo, surgirán las dificultades de adaptación que la comunidad puertorriqueña experimentó originalmente en Nueva York, según el profesor Meléndez.

Para algunos de ellos, las complicaciones del proceso de enfrentarse a nueva realidad en Estados Unidos pueden incluir desde la falta de representación política hasta la ausencia de servicios básicos en español para los que no dominan el idioma inglés, según los expertos.

¿Y LOS QUE REGRESAN?

Por otro lado, la percepción es que el factor cultural y el sentido de pertenencia influyen en gran medida en la decisión de los boricuas de regresar a su Isla.

“En términos económicos el retorno no suele ser atractivo, por los salarios más bajos que hay en Puerto Rico. Pero, el frío, la discriminación en Estados Unidos, los lazos familiares hacen a muchos retornar”, dijo Duany.

Contrario a lo que puede ser la percepción general, no se trata mayormente de personas que después de terminar su carrera laboral deciden ir a jubilarse a su patria.

Marazzi, en ese sentido, indicó que el perfil del que vuelve a la Isla está mayormente integrado por “varones entre los 20 y 40 años”, que es el grupo poblacional que más participa de la guagua aérea entre Puerto Rico y Estados Unidos.

A su vez, según Marazzi, suelen ser principalmente solteros, sin haber completado un bachillerato universitario, “con ingresos personales menores a $10,000” y procedentes de las comunidades boricuas más fuetes, que suelen estar “en el sur y el noreste de los Estados Unidos”.

domingo, 23 de enero de 2011

“Identidades de género. Múltiples nombres en lucha por la diferencia”

Por Karina Maestrojuan

Travestis, transexuales, transgénero, lesbianas, gays, bisexuales, intersexuales. Cada una de estas categorías designa una forma propia, modos de ser y estar en el mundo.

Es importante conocer y respetar las elecciones que cada quien hace, basadas en la libertad y la democracia. Para delinear la recuperación y el respeto por la diferencia -sin dejar de lado los puntos de encuentro- la propuesta es hacer un breve recorrido por las diversas identidades de género. ¿Qué se entiende por cada uno de estos cuerpos simbólicos?

La noción de género

La palabra género tiene muchos sentidos posibles: puede referir a géneros literarios o discursivos, hablar de un “tipo o especie” o indicar una referencia gramatical para distinguir entre lo masculino y lo femenino.

La idea es problematizar y pensar al concepto de género como algo relacional. En primer lugar, cabe pensar la relación entre los sexos y la diferencia que implica haber nacido varón o mujer, desde el punto de vista biológico.

En segundo lugar, se puede pensar en la construcción cultural que hace que exista esa diferencia y que le otorgue determinados atributos a uno y otro sexo.

A esta construcción cultural, la llamaremos género. Ella, hace que exista una distinción entre actividades, espacios y consumos ligados a lo femenino y otros diferentes y exclusivos que refieren a lo masculino.

Estas construcciones deben analizarse para aprehender que ninguna actividad, espacio o consumo es excluyente para ninguno de los géneros y que todos pueden realizar las tareas que otros realizan. La educación que comparte la sociedad está inmersa en construcciones de sentido común, que discriminan e indican los caminos deseables o esperables que se deben tomar de acuerdo con el dato biológico-sexual con el que se nace.

Nombrarse o ser nombrado gay como tal se refiere a personas atraídas sexual o amorosamente, por gente de su mismo sexo. Son homosexuales, especialmente varones, aunque muchas veces, también se asigna así a las mujeres en igual elección.

• Ser gay: A fines de la década del ´60, el Movimiento de Liberación Gay inauguró su ideología política de visibilidad con el lema “out of the closet and into the streets” -salir del armario y volcarse a las calles-.

Esta lucha logró que la homosexualidad ya no fuera considerada una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud en el año 1974.

• Ser lesbiana: El termino lesbiana es adoptado por las mujeres homosexuales como signo de género, identidad y diferencia sexual. Muchas mujeres lo prefieren a “gays” para diferenciarse de los varones homosexuales.Entonces, las lesbianas son aquellas mujeres que tienen una atracción sexual por gente de su mismo sexo.

• Ser travesti: Travestis son las personas que usan ropa y/o maquillaje del sexo opuesto con el fin de expresar su propia identidad.Puede tratarse tanto de mujeres que visten como hombres como de hombres que visten como mujeres.Su orientación sexual puede ser hetero u homosexual, pero no reniegan de sus genitales.

• Ser transexual: La palabra transexual se refiere a personas que sienten que nacieron con el sexo equivocado, ya sean pre operados/das (“trans” deviene de “tránsito”, “haciendo camino”), pos operados/as (aquellas/os que llevaron adelante su demanda del derecho a modificar su cuerpo a su voluntad) o no operados/as.

Los transexuales, entonces, pueden ser personas que se sienten del otro sexo y adoptan sus atuendos y comportamientos -sin necesariamente haber pasado por la operación de cambio de sexo- en busca de una identidad acorde con sus sentimientos y deseos y/o personas que mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica adquieren los caracteres sexuales del sexo opuesto.

• Ser bisexual: El término bisexual hace referencia a personas que alternan las prácticas homosexuales con las heterosexuales y no sienten rechazo por sus genitales.

• Ser intersexual: Los conocidos como intersexuales son personas que poseen, en grados variables, caracteres sexuales de ambos sexos (hombre y mujer), por lo cual los recién nacidos muestran una ambigüedad genital.

En el pasado se los llamó “hermafroditas”.La lucha política de los intersexuales es criticar la práctica médica de aplicar cirugía “correctiva” ( cuyas consecuencias pueden ser problemáticas o riesgosas) inmediata a los niños recién nacidos con genitales ambiguos. Fomentan procesos centralizados en el tratamiento psicológico para los pacientes, sus familiares y personas más cercanas. El movimiento político de los intersexuales reivindica el derecho a elegir la propia identidad y el propio cuerpo.

• Ser transgénero: Transgénero es un término que agrupa a aquellas personas cuya expresión o identidad de género difiere de las expectativas convencionales del sexo físico (travestis, transexuales, intersexuales).

Construcciones sociales

La noción de género postula la construcción social que implica el ser heterosexual, homosexual o transgénero. Sólo visualizando esta construcción es posible preguntarse porqué determinadas "opciones" de identidad sexual son más estigmatizadas que otras, cuál establece la "normativa oficial" y qué tipo de relaciones se tejen entre aquellas y aquellos que están fuera de la sexualidad hegemónica.

" 365 días" Por Amárilis Pagán Jiménez

Hombre, blanco, norteamericano, heterosexual, rico. ¿Qué día del año se conmemoran las luchas, logros y reivindicaciones de derechos de este grupo? No hacen falta días conmemorativos o marchas de concienciación para redimir los derechos de quienes están ya, por puro azar genético o socio-político en la cima del mundo. Sin embargo, sí tenemos que conmemorar, a veces con mucho dolor y con mucho esfuerzo, el día de las mujeres trabajadoras, el día de la abolición de la esclavitud, el día de los trabajadores y hasta el día de orgullo gay. ¿Qué tienen en común todas esas conmemoraciones y manifestaciones? Tienen en común el hecho de que existen por la necesidad de estas minorías de reafirmar su existencia y su derecho a vivir una vida justa, de equidad y de paz.

Pero, ¿son minorías realmente las mujeres, los negros, los trabajadores y los homosexuales? Sólo lo son en términos de apreciación pública, en términos del reconocimiento que el resto de la sociedad otorga a sus existencias, a su capacidad de desarrollo y a sus derechos humanos. Se les considera minorías porque se salen de la reglita del “hombre, blanco, norteamericano, heterosexual y rico”. Sin embargo, hay que decir alto y claro que en este país latinoamericano, mulato y tercermundista casi el 100% de la población cualifica para estar clasificada en al menos en una de estas minorías…
De todas ellas, y de otras minorías que no estoy mencionando en esta columna, la que es más atacada, más estigmatizada y aún más odiada, es de la de los homosexuales y todo el resto de la comunidad lésbica, bisexual y transexual. Irónicamente, si se pertenece a este sector de nuestra sociedad de nada vale tener los demás santos y señas de la mayoría blanca ya mencionada.

Cada mes de junio en Puerto Rico se celebra la parada “Orgullo gay”. Ese día, como siempre, la prensa cubrirá la manifestación, entrevistará marchantes y espectadores y comentará cómo ese día en específico, nuestras avenidas se ven inundadas de personas de diversas orientaciones sexuales. Esa misma prensa comentará cómo se abrazan y besan, se toman de la mano para marchar y cómo tratan de que el país entienda que el amor nunca es malo y que los seres humanos tienen la capacidad infinita de crear un mundo de justicia para todas y todos. Ese día, muchos y muchas marchantes de la comunidad LGBT llegarán a sus casas y se preguntarán, como se preguntarán muchos otros que no marcharon, por qué no pueden abrazar y besar a sus parejas en público el resto de los 365 días del año. Se mirarán en el espejo y se dirán con asombro que realmente no se sienten criminales ni seres que ameriten permanecer escondidos de la luz del dios en el que cada cual cree. Mirarán con amor a su compañera o compañero y no podrán evitar sentir una mezcla de desasosiego y de coraje ante la certeza de que en el estado actual de nuestras leyes no existe la posibilidad de vivir su amor desde una unión legal que les garantice la protección de la cual gozan las parejas casadas de heterosexuales.

Un día, de los 365 que tiene el año, no es suficiente para quienes son seres humanos todos los días y no sólo uno. Un día para vivir el amor en libertad no es suficiente para quien ama y vive desde ese amor cada momento de su vida y cada uno de sus actos. Para ser libres, respetados y respetadas, validados como seres humanos y humanas no hay limitación que se justifique y que pueda avasallar la ingente capacidad evolutiva de nuestra raza humana. La justicia y la equidad nos esperan al final del camino. La marcha es para los 365 días del año y uno más

"El analfabetismo funcional" por Arturo Uslar Pietri

Hace poco, las autoridades educacionales de los Estados Unidos lanzaron una increíble

e importante noticia sobre la que no se puede pasar a la ligera y que tiene mucha

significación para el porvenir de nuestra civilización. La insólita noticia informaba

escuetamente que la mitad de la población de Estados Unidos, estaba compuesta

de analfabetos funcionales. Un analfabeto funcional es un ser que ha recibido en la

escuela la enseñanza normal de la lectura y la escritura pero que en su vida ordinaria

la usa muy poco, la maneja insuficiente y torpemente y no depende de ella para lo

esencial de su información y comunicación. Prácticamente no lee libros, es poco y

limitado su acceso a los periódicos, y experimenta dificultades insalvables para poner por

escrito un pensamiento o un concepto. Los hombres de la ilustración creían firmemente

que la enseñanza de la lectura y la escritura era el instrumento fundamental para lograr la

transformación de la sociedad.

Danton afirmaba que, después del pan, la instrucción era la primera necesidad del pueblo.

Esta concepción ha estado en la base misma de todos los programas de progreso y

transformación social que el mundo ha conocido en los dos últimos siglos.

Leer y escribir son dos operaciones mentales extraordinariamente complejas y difíciles

en su esencia, mucho más allá de los simples mecanismos que la escuela enseña.

Nombrar, como decía Wibbgenstein, es nada menos que la tentativa de poner en términos

lingüísticos un universo no-lingüístico. Cada nombre es el símbolo más o menos

caprichoso que le ponemos a una cosa o una acción, de las que nunca llegamos a tener

una noción cabal. Escribir es traducir a esos símbolos los complejos mecanismos

mentales del conocimiento, y leer es tratar de regresar de aquellos símbolos al

conocimiento que los inspiró.

No hay operación más compleja y atrevida en todos los intrincados mecanismos del

conocimiento humano. De esto, precisamente, han tenido angustiosa noción los

grandes poetas creadores. "¿Que hay en un nombre?", se preguntaba Shakespeare,

en la tentativa desesperada de comprender. Y, mucho más tarde, otro gran poeta,

Rimbaud, llegó a decir con rabia y desesperación: si los débiles de mente se pusieran

a reflexionar sobre la letra A, podrían volverse locos.

Lo que está en juego en el fondo de todo esto es el destino de la escritura y la lectura

en una civilización fundamental y crecientemente visual y auditivo como la nuestra.

La inmensa y proliferante red de los medios de comunicación audiovisuales,

particularmente la radio y la televisión, produce una verdadera inundación de mensajes

visibles y audibles que cubre y penetra no solamente todas las formas de la vida social,

sino la mente de cada uno de los individuos.

Hasta hace apenas un siglo, fuera de la palabra viva en la conversación directa, no había

otro medio de comunicación que el de la escritura. Era por medio de ella que se podía

acceder a la información en todos sus niveles, desde los sucesos cercanos y lejanos hasta

la ciencia. El inmenso crecimiento de los medios audiovisuales ha cambiado y sigue

cambiando velozmente esta situación.

No desaparecerá la escritura, la ciencia continuara transmitiéndose por escrito

en los libros y en las revistas especializadas para un público restringido. El perfil de

los lectores de periódicos reveló que la inmensa mayoría de ellos se interesa sólo

por los sucesos, los deportes, los escándalos, y, de manera muy marginal, por la

reflexión seria y discusión de ideas.

Tal vez nos estemos acercando a un tiempo en el que van a coexistir, con creciente

incomunicación entre ellos, los medios audiovisuales con los escritos, y los destinados

fundamentalmente a fines distintos con los de los libros y textos de la ciencia y la

creación. Podría ser, en cierta forma, el regreso a una nueva Edad Media y una vuelta de

los bárbaro

La educación sexual de los adolescentes

Por Cecilia Guzmán
Por El Universal – GDA
Tomado de El Nuevo Día

La educación de la sexualidad es una necesidad que aún no logra cubrirse con calidad y efectividad en la mayoría de las aulas, principalmente en los niveles básicos, medio y superior de la enseñanza.

La falta de información respecto a este tema acarrea consecuencias en diferentes ámbitos, como: infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados en adolescentes, abortos, angustia, depresión, miedo, inseguridad, baja autoestima, violencia intrafamiliar, explotación económica e incluso la muerte.

Siendo estas consecuencias manifestadas en jóvenes de nuestra sociedad, resulta interesante el análisis de conductas actuales de este sector de la población y de sus padres, quienes conviven y, en el mejor de los casos, se responsabilizan de los jóvenes en materia de sexualidad.

¿Porqué decir sí a la educación sexual? ¿Para qué informar a los jóvenes de un tema del que la mayoría de la gente no quiere hablar? ¿Qué será mejor? ¿Informar verazmente o mantener y perpetuar los mitos, la curiosidad y las creencias populares al respecto?

¿Qué es mejor? Que los amigos y personas que rodean a los jóvenes transmitan sus conocimientos aprendidos o que se les otorgue el conocimiento de forma organizada, sistematizada y fundamentada científicamente en las escuelas.

“El saber siempre será mejor que la ignorancia”, responde una madre de familia que participó de la encuesta.

En este estudio se encontró que el 95% de los encuestados aceptó la educación de la sexualidad en la escuela y solamente el 5%, no.

“La educación como protección”, contestaron los padres de familia frecuentemente, al preguntarles por qué aceptarían que sus hijos e hijas fueran educados en sexualidad. También, la mayoría de los padres y madres de familia reconocen su incapacidad y limitación en el campo de la sexualidad y desearían que se hicieran cargo de esta educación profesionales preparados.

Ya hay profesionales que hacen una especialidad o posgrado en sexología justo para abordar temas de sexualidad de forma científica y responsable. Padres y madres de familia dicen sí a la educación sexual, ¿Qué pasa con sus hijos e hijas?

Los jóvenes tienen una vida sexual riesgosa y no planeada. La ciencia ha creado métodos que disminuyen de manera considerable las infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados. El condón es su principal expositor. Aunque, como podemos observar, no es utilizado de forma generalizada por los jóvenes, quienes inician y seguirán ejerciendo su vida sexual activa a partir de edades tempranas.

Los jóvenes está llenos de preguntas, dudas e inquietudes y buscan respuesta en amigos, en fuentes no profesionales. Su acceso limitado a los métodos anticonceptivos ha hecho que se reconozca que la educación sexual es una necesidad impostergable. Pues, disminuir los riesgos que corren en estas prácticas poco seguras es responsabilidad de familiares, docentes y profesionales del área de la salud, quienes no debemos seguir aplazando la educación de calidad en sexualidad.

Hay consecuencias fatales para la vida, en muchos casos, si no brindamos la información adecuada a nuestros jóvenes. No vale la pena evitar el acercamiento a los métodos anticonceptivos. No estamos diciendo “tienes que usarlo en este momento”. Estamos informando que hay herramientas y métodos al alcance de la mano para prevenir consecuencias mortales como el SIDA.

El objetivo es que los jóvenes, en caso de que decidan ejercer su vida sexual, lo hagan preparados, que lo hagan con el menor de los riesgos, ya que no es posible pretender que sean seres asexuales. Sí es posible proteger y disminuir los riesgos del ejercicio de la sexualidad.

Más información significa más herramientas en la toma de decisiones. Los profesionales relacionados con los jóvenes tenemos la obligación de brindar conocimientos científicamente respaldados, los cuales distan mucho de infundir miedo o prejuicios.

Debemos acercar a nuestros jóvenes temas de su interés que impacten de forma positiva sus vidas, que puedan ayudarlos discernir, conocer y obtener información confiable, cálida, respetuosa y tolerante, acorde a sus necesidades individuales.

PAUTAS PARA UTILIZAR LENGUAJE DE GÉNERO:

Por Dr. José Pérez Adán, colaboración de Dra. Alicia Ocampo Jiménez

(Minerva.Observatorio de Género www.observatoriominerva.gob.mx)

La lengua castellana tiene 6 géneros: femenino, masculino, neutro, común, epiceno y ambiguo. Los sexismos se aprecian cuando se identifica lo universal con el género masculino, de tal manera que cuando se hace referencia a realidades humanas que aluden a los dos primeros géneros mencionados, se utilizan palabras, sustantivos y artículos masculinos (V.g. “Los empresarios de México”).

El epiceno se refiere a los sustantivos animados que con un solo género gramatical pueden ser masculinos o femeninos, por ejemplo: bebé, lince, pantera, víctima. En este caso no hace falta usar merluzo, balleno, hormigo, rato ni mosco, como tampoco mosquita, ratona, lagarta, tiburona o escorpiona para designar animales hembra o macho de esas especies. Sin embargo, cuando sea pertinente, habrá que decir: empresaria, ministra, marinera, jueza, bombera, cirujana, amo de casa, niñero, etc.

Las siguientes expresiones son incorrectas gramaticalmente de momento, aunque algunas empiecen a no serlo políticamente: miembra, testiga, taxisto, ciclisto, ebanisto, juristo, solisto, especialisto, turisto, azafato.

Para utilizar un lenguaje de género que supere las expresiones sexistas, se ofrecen a continuación algunos ejemplos de sustitución entre las palabras o frases más frecuentes:

Expresión no sexista:

En lugar de:

Ser humano o persona

Hombre

La sociedad/la humanidad/ vivía

El hombre vivía en ciudades

La comunidad escolar

“Padres y alumnos”

Estudiantes

Alumnos

El personal médico

Los médicos

Doctor, doctora

Médico

Las personas mayores

Los ancianos

Las personas niñas y las personas adultas

Niños y adultos

La niñez

Los niños

La adolescencia

Los adolescentes

La juventud

Los jóvenes

El electorado

Los electores o los votantes

La descendencia

Los descendientes

Asesoría

Los asesores

Jefatura

Los jefes

El profesorado

Los profesores

La dirección

Los directores

Autoría

El autor o los autores

Autora

Autor (cuando es mujer)

Recluta o militar

Soldado

La asociación

Los socios

La membresía

Los miembros

La clientela

Los clientes

Alguien

Uno, alguno

Quien sepa

El que sepa

Quienes

Aquellos que

Los grupos nómadas

Los nómadas

Se recomienda que

Se recomienda a los usuarios que

“El trabajo en la familia”

“Cargas familiares”

“Compartir las tareas del hogar”

“Ayudar en casa”