domingo, 14 de agosto de 2011

"No queremos inmigrantes" por Rosa

Era la noche de Navidad y en todas las casas se disponían las familias para celebrar la Nochebuena. De pronto, en el silencio de la noche, se oyó un fuerte ruido en la calle. Algunas personas se asomaron con miedo a sus ventanas y vieron a un grupo de hombres encapuchados que habían tirado varios adoquines contra el escaparate de un bazar, y pintaban con una brocha en la pared "¡Fuera extranjeros!"... "¡España para los españoles!"...
El bazar era propiedad de un inmigrante marroquí, que se había instalado en el barrio siete años atrás y vivía en un piso cercano con su mujer y tres hijos que estudiaban en el colegio de allí mismo.
La gente, muy asustada, corrió las cortinas o cerró sus ventanas. Al poco rato, siguieron con sus preparativos de la cena de Navidad. Nadie se atrevió a llamar a la policía. Los asaltantes se marcharon tan tranquilos y con grandes risotadas.
Al poco rato dentro de la tienda se oyeron algunas voces: "¡Vámonos a nuestra tierra!"... "Pero ¿te has vuelto loco? ¿Cómo nos vamos a ir?"... "¿Es que no te das cuenta que acá no nos quieren?.. Ea, vámonos ahora mismo"
Y el bazar empezó a bullir como si fuese un hormiguero. El Café se marchó enseguida para Colombia y Brasil de donde habían venido hacía muchísimos años. El té cogió un vuelo charter para India, Camerún y Ruanda. Los collares de diamantes sacaron vuelo Lara Sudáfrica, Sierra Leona y Congo. Los anillos y otras prendas de oro se fueron, muy irritados, también a Sudáfrica y Latinoamérica.
Las telas de algodón, prepararon su pasaporte a Egipto, y las sedas a China. Toda la ropa vaquera se fue a Estados Unidos. La carne, muy enojada hizo sus maletas a Uruguay y Argentina, y las bananas partieron a Guatemala, Colombia, Nicaragua y Ecuador. El maíz y las patatas se repartieron por todos los países de Latinoamérica, donde habían nacido sus tatarabuelos. El cobre se fue a Chile y el níquel a Nigeria...
Y así, poco a poco, cada cosa se marchó a su país de origen. El bazar se iba quedando casi vacío. La gente del barrio, volvió a asomarse a sus ventanas al sentir tanto movimiento en la calle, de extranjeros que se largaban tan enfadados. Se reían de ellos y se encogían de hombros diciendo: "Bueno, que se vayan! Aquí tenemos de sobra y nuestras fábricas producen de todo"... En ese mismo momento, el fuego de sus cocinas se apagó: la comida se estropeó y sus hornos dejaron crudo el pavo, pues el gas se marchó volando a Argelia. Así que tuvieron que pedir, en todos los hogares, urgente una pizza, pero les contestaron que el servicio había quebrado: ¡Todas las pizzas se habían ido a Italia sin avisar!
Dispuestas a no quedarse sin cena navideña, muchas familias cogieron sus coches para ir a algún restaurante que quedase abierto, pero... ¡no había gasolina en sus depósitos ni en las estaciones de servicio!... El petróleo se fue a Venezuela y al Golfo Pérsico. Además los coches habían quedado hechos una birria: el caucho de las ruedas, también, se había ido a su país y las carrocerías parecían de chicle, pues el aluminio, el hierro, el plástico, etc. Ya no estaban, tampoco.
¡Vaya Navidad!... Casi desesperados, con mucha hambre y aburridos, unos conectaron el ordenador para pasar el tiempo con un video-juego, otros marcaron mensajes en sus teléfonos móviles. Pero tampoco pudieron hacerlo: nadie sabía que esos mecanismos funcionan con un mineral llamado coltán, que fue el primero en irse al Congo, de donde lo habían traído recientemente. Además, estos utensilios tan modernos, ya habían reservado billete para Japón, Taiwán y Tailandia.
"¡Bueno, no pasa nada!" Encendamos la chimenea y cantemos "Noche de Paz"... se dijeron unos a otros para animarse. Más ni siquiera eso pudieron cantar: el villancico había regresado a Austria a vivir en casa de su compositor.
Entonces, aquella gente de aquel barrio, miró con lágrimas de arrepentimiento la pintada del bazar: "¡Fuera extranjeros!"... y pensaron que no debieron haber permitido a aquellos brutos hacer tal barbaridad.

“Historias de la emigración” por José Saramago

Que tire la primera piedra quien nunca haya tenido manchas de emigración ensuciándole el árbol genealógico… Tal como en la fábula del lobo malo que acusaba al inocente corderito de enturbiarle el agua del riachuelo donde ambos bebían, si tú no emigraste, emigró tu padre, y si tu padre no necesitó mudar de sitio fue porque tu abuelo, antes que él, no tuvo otro remedio que irse, cargando la vida sobre las espaldas, en busca del pan que su tierra le negaba. Muchos portugueses murieron ahogados en el río Bidasoa cuando, noche oscura, intentaban alcanzar a nado la orilla de allá, donde se decía que el paraíso de Francia comenzaba. Centenares de miles de portugueses tuvieron que someterse, en la llamada culta y civilizada Europa de más allá de los Pirineos, a condiciones de trabajo infames y a salarios indignos. Los que consiguieron soportar las violencias de siempre y las nuevas privaciones, los sobrevivientes, desorientados en medio de sociedades que los despreciaban y humillaban, perdidos en idiomas que no podían entender, fueron a poco a poco construyendo, con renuncias y sacrificios casi heroicos, moneda a moneda, centavo a centavo, el futuro de sus descendientes. Algunos de esos hombres, algunas de esas mujeres, no perdieron ni quieren perder la memoria del tiempo en que tuvieron que padecer todos los vejámenes del trabajo mal pagado y todas las amarguras del aislamiento social. Gracias les sean dadas por haber sido capaces de preservar el respeto que debían a su pasado. Otros muchos, la mayoría, cortaron los puentes que los unían a las horas sombrías, se avergonzaron de haber sido ignorantes, pobres, a veces miserables, se comportan, en fin, como si una vida decente, para ellos, solo hubiese comenzado verdaderamente el día felicísimo en que pudieron comprar su primer automóvil. Esos son los que estarán siempre dispuestos a tratar con idéntica crueldad e idéntico desprecio a los emigrantes que atraviesan ese otro Bidasoa, más ancho y más hondo, que es el Mediterráneo, donde los ahogados abundan y sirven de pasto a los peces, si la marea y el viento no prefieren empujarlos hasta la playa, mientras la guardia civil no aparece para levantar los cadáveres. Los sobrevivientes de los nuevos naufragios, los que pusieron pie en tierra y no fueron expulsados, tendrán a su espera el eterno calvario de la explotación, de la intolerancia, del racismo, del odio por su piel, de la sospecha, de la humillación moral. El que antes había sido explotado y perdió la memoria de haberlo sido, explotará. El que fue despreciado y finge haberlo olvidado, afinará su propia manera de despreciar. Al que ayer humillaron, humillará hoy con más rencor. Y ahí están, todos juntos, tirándoles piedras al que llega a la orilla de acá de este Bidasoa, como si nunca hubiesen emigrado ellos, o los padres, o los abuelos, como si nunca hubiesen sufrido de hambre y de desesperación, de angustia y de miedo. En verdad, en verdad os digo, hay ciertas maneras de ser feliz que son simplemente odiosas.

“Obituario puertorriqueño” por Pedro Pietri

Trabajaron.

Estuvieron siempre a tiempo.

Nunca tardaron.

Nunca hablaron por detrás

cuando fueron insultados.

Trabajaron.

Nunca se tomaron un día libre

que no estuviera en el calendario

Nunca fueron a un paro

sin permiso.

Trabajaron diez días a la semana

y solo les fue pagado cinco.

Trabajaron.

Trabajaron.

Trabajaron

y murieron.

Murieron quebrados.

Murieron endeudados.

Murieron sin conocer cómo lucia el frente de la entrada

del First National City Bank.

Juan

Miguel

Milagros

Olga


Manuel

Todos murieron ayer hoy

y morirán de nuevo mañana

pasando el cobrador de deudas

al pariente próximo.

Todos murieron

esperando por que el jardín del edén

estuviera de nuevo abierto

y bajo un nuevo gobierno

Todos

soñando con que américa

los despertaría en medio de la noche

gritando : Mira Mira

tu nombre esta en el ticket de los ganadores de la lotería

por cien mil dólares.

Todos murieron

aborreciendo las tiendas de comestibles

que los convencieron creer en hacer bifes

habichuelas y arroz a prueba de balas.

Todos murieron soñando con la espera y odiando.

Muertos Puertorriqueños

Que nunca supieron que eran Puertorriqueños

Que nunca tomaron un descanso de los diez mandamientos

para tomar un café

y MATAR MATAR MATAR

al terrateniente de sus quebrados cráneos

y comunicarse con sus almas latinas.

Juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

Desde la quebradura nerviosa de las calles

donde los ratones viven como millonarios

y la gente no vive porque después de todo

está muerta ya que nunca vivió

Juan

murió esperando que su número saliera

Miguel

murió esperando que el cheque de la ayuda social

viniera se fuera y volviera a venir

Milagros

murió esperando que sus tres chicos

crecieran y trabajaran

para que ella pudiera renunciar a trabajar

Olga

murió esperando por un aumento de cinco dólares

Manuel

murió esperando que su supervisor cayera muerto

así él podía acceder a la promoción.

Es un largo viaje desde el Harlem Español

hasta el cementerio de long island

donde ellos fueron enterrados.

Primero el tren

luego el ómnibus

y el frío corte para el almuerzo

y las flores

que pueden ser robadas

cuando el horario de visitas ha finalizado.

Es muy caro

Es muy caro

Pero ellos entienden

Sus parientes entendieron

Es un largo viaje que no da ganancia

desde el Harlem Español

hasta el cementerio de long island

juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

Todos murieron ayer hoy

y volverán a morir mañana

Soñando

soñando con reinas con

una vecindad bien definida, blanca como lirio

escena Puerto sinricos

hogar de treinta mil dólares

el primero y más nuevecito del block

Orgullosos de pertenecer a una comunidad

de gringos que los quieren linchar.

Orgullosos de estar a gran distancia

de la sagrada frase: Qué Pasa.

Esos sueños

Esos sueños vacíos

provenientes de hacer creíble el dormitorio

que les dejaron sus parientes

que es post efecto

de los programas de televisión

sobre la ideal familia blanca americana

con criadas negras

y porteros latinos

bien adiestrados

para hacer reír a todos

los cobradores de deudas

y a la gente que ellos representan.

Juan

murió soñando con un nuevo automóvil

Miguel

murió soñando con un nuevo programa anti pobreza

Milagros

murió soñando con un viaje a Puerto Rico

Olga

murió soñando con las joyas reales

Manuel

murió soñando con la lotería irlandesa

Todos ellos murieron

como muere un héroe con ropa del distrito

en un sándwich

a las doce en punto de la tarde

las cenizas del numero de seguridad social

se unieron para quitar el polvo de las deudas

Ellos sabían

que habían nacido para llorar

y para mantener el empleo de los directores de pompas fúnebres

que prometen lealtad

a la bandera que quiere destruirlos.

Ellos vieron la lista de sus nombres en el directorio de la destrucción.

Ellos fueron en tren a ofrecerle

la otra mejilla a los periódicos

que deletreaban mal y pronunciaban mal

y no entendían sus nombres

y celebraban cuando la muerte llegó

y les robo el último ticket de la lavandería.

Ellos nacieron muertos

y ellos murieron muertos

Es tiempo

de visitar a la hermana López nuevamente

la curandera número uno

y una fortuna en distribución de tarjetas

en el Harlem Español.

Ella puede comunicarte

con tu pariente tardío

por un precio razonable

Las buenas nuevas son garantizadas.

Levanten La Mesa Levanten la Mesa

la muerte no es muda e inútil

Aquellos que te amaron querrán saber

el número correcto para jugar.

Háganselo conocer enseguida

Levanten la Mesa Levanten la Mesa

la muerte no es muda e inútil.

Ahora vuestros problemas acabaron

y el mundo está desconectado de vuestros hombros

ayudad a aquellos que dejasteis atrás

procurando financiar la paz mental.

Levantad la Mesa Levantad la Mesa

la muerte no es muda e inútil

Si es correcto el número que golpeamos

todos nuestros problemas se partirán

y visitaremos tu tumba

en cada feriado

Aquellos que te aman querrán saber

el numero correcto para jugar

Háganselo saber enseguida

Sabemos que vuestro espíritu es capaz

La muerte no es muda e incapaz

LEVANTEN LA MESA LEVANTEN LA MESA

Juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

Odiando peleando y robando

rompiéndose las ventanas unos a otros

Practicando una religión sin techo

El antiguo testamento

El nuevo testamento

de acuerdo con el evangelio

del rédito interno

el juez el jurado y el verdugo

protector y eterno cobrador de deudas

Mierda de segunda mano para vender

Aprende cómo se dice Cómo Está Usted

y harás una fortuna

Ellos están muertos

Ellos están muertos

y no regresaran de la muerte

antes de que dejen de descuidar

el arte de su diálogo

por lecciones de quebrado ingles

para impresionar a mister Goldsteins

que les reserva el empleo

de lavaplatos porteros mensajeros

trabajadores de fábricas criadas empleados de acciones

empleados de embarque asistentes de correo

asistente para el asistente del asistente

asistente de lavaplatos y porteros con automática

sonrisa artificial

por el salario más bajo de todas las edades

y cólera cuando solicitas un aumento

porque está contra la política de la compañía

promover NUEVECITOS NUEVECITOS NUEVECITOS

Juan

murió odiando a Miguel porque el auto

usado de Miguel estaba en mejores condiciones para correr

que su auto usado

Miguel

murió odiando a Milagros porque Milagros

tenía un equipo de televisión color

y él no pudo tener dinero para uno

Milagros

murió odiando a Olga porque Olga

hacía cinco dólares más en el mismo trabajo

Olga

murió odiando a Manuel porque Manuel

tuvo surte con su número muchas veces

que lo que ella había tenido suerte con los números

Manuel

murió odiando a todos ellos

Juan

Miguel

Milagros

y Olga

porque ellos hablaban el quebrado inglés

más fluido que él

Y ahora ellos están juntos

en el vacío del vestidor principal

Adictos al silencio

Alejados de los limites del viento
Confinados a la supremacía de los gusanos

en el cementerio de Long Island

Este es el groovy del más allá

la alcancía del protestante

que hablaba tan alto y orgullosamente

PUERTO RICO ES UN BELLO LUGAR

LA PUERTORRIQUEÑA UNA HERMOSA RAZA

Si ellos solo

apagaran el televisor

y sintonizaran su propia imaginación

Si ellos solo

usaran la supremacía blanca de las bíblias

como papel higiénico

y hacer de sus almas latinas

la única religión de su raza

Si ellos solo

regresaran a la definición del sol

después de la primer nevada mental

en el verano de sus sentidos

Si ellos solo

mantuvieran sus ojos abiertos

en el funeral de sus compañeros de trabajo

que vinieron a éste país a hacer una fortuna

y fueron enterrados sin calzoncillos

Juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

ahora estarían haciendo sus propias cosa

donde la hermosa gente canta

y baila y trabaja junta

donde el viento es un extranjero

de miserable condiciones metereológicas

donde vos no necesitas un diccionario

para comunicarte con tu gente

Aquí Se Habla Español todo el tiempo

Aquí primero saludas a tu bandera

Aquí aquí no hay dial para las sopas comerciales

Aquí todos huelen bien

Aquí los almuerzos televisivos no tienen futuro

Aquí el hombre y la mujer admiran el deseo

y nunca está cansado uno del otro.